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Llego el año 1974, Perón había llegado al país con su nueva esposa y dijo que iba a traer a Evita, en ese momento nos pusimos en campaña para estar atentos y de alguna manera buscarla y asesinarla en cuanto tengamos la oportunidad, pero fue en vano, no sabemos como nunca encontramos el vuelo, el avión, por donde estuvo ni a donde se la llevaron.
Esto hizo que muchos de los nuestros que estaban en el tema perdieran el control por cual hubo que pasar a mayores. Luego de varias reuniones con Cábral, el líder vampirico de Buenos Aires, se tomo la resolución acerca de que hacer con Vadu. Entre las cosas mas lógicas y coherentes se encontraban dos.
La nuestra cuya teoría era que nos ocultemos de nosotros mismos y que investiguemos lentamente y en silencio hasta encontrar como hacia para esconderse y usar eso como arma. Y la de otro grupo de vampiros que tenia la idea de dominar a los militares que se oponían a Evita (porque iba a ser mas fácil dominarlos) y capturar a sus seguidores, porque e sabia que muchos de los participantes del Peronismo tanto de izquierda como de derecha habían estado con Vadu y muchos de ellos compartían un enlace mental con ella, así que su plan era capturarlos, y sacarle la información a la fuerza.
Recuerdo que Cábral se inclino mas por la otra propuesta porque era mucho mas rápida que la nuestra, nosotros le advertimos acerca de que podría traer consecuencias desastrosas para nuestra especie pero no nos escucharon.
Entonces ¿Por qué creen que los militares actuaron en el 76 con su dictadura? Porque estaban buscando a Vadu. Los militares estaban controlados y comandados por unos vampiros especiales que se dedicaban al estudio de la sangre y todo el poder que podían sacar de ella. Por eso de las torturas y los experimentos que hubo.
Pero no sabemos como ni cuando, Vadu se entero de esos planes y comenzó a dominar a jóvenes universitarios de todo el país. Estos también fueron capturados y torturados aunque no tenían información alguna, muchos de los que capturaban fueron seducidos por ella y sus mensajes, incluso muchos estaban en completo enlace mental con ella constantemente, por eso cuando Vadu se daba cuenta de que lo habían capturado, rompía ese enlace mental y la pobre bolsa de sangre no sabia en donde estaba ni por que lo estaban torturando.
Cuando vimos lo que sucedió no entendimos por que hizo semejante cosa, pero el tiempo me lo mostró. En 1983 Cábral dio por terminado abruptamente el plan de esos vampiros porque temían que los juicios posteriores debelen nuestra raza y fue cuando entramos nosotros a investigar casi de una manera invisible incluso ante los ojos de los nuestros, esa investigación duro exactamente veinte años y es por ello que en este momento me encuentro aquí mismo, exactamente sobre la placa de acero que protege el cuerpo de Santa Evita, mas bien es una placa liviana y delgada de acero inoxidable que no hace otra cosa que molestarme en el camino, pero lo mas bueno es que esta movida del otro lado, por lo que me indican que sea quien sea que este debajo de esta placa, esta dentro. No es mi oficio entrar a tumbas, aunque lo he hecho muy a menudo.
La ultima vez que entre a una tumba fue mas o menos cuando comenzamos la investigación para capturar a Vadu en 1984. La teoría era la siguiente: “si el sirviente de sangre de Vadu vive, ella también” por lo que se decidió que yo junto con tres vampiros mas fuéramos al cementerio de la Chacarita a ver en que estado se encontraba el cuerpo de Perón que Oh! casualidad también había sido preservado, momificado o lo que sea. No era un vampiro sino un pobre sirviente que siempre, seducido por Vadu, regalaba todo a los demás ya sean pobres o ricos sea suyo o no. Así que una noche nos metimos en su tumba (mucho mas distinta y pobre que esta) y abrimos el ataúd.
Ahí estaba el mismísimo General Perón, acostado con sus manos en el pecho descansando sin saber que lo estábamos mirando. Pero el ver su cuerpo no nos llamo la atención, lo que nos llamo la atención fue su ataúd, no era un cofre de madera como se acostumbraba sino algo completamente hermético, mecánico que se abría desde dentro gracias a una placa en donde se registraba las impresiones dactilares, así que lo despertamos y le hicimos un interrogatorio para saber el paradero de Vadu pero fue imposible.
Lo golpeamos tantas veces pero el estúpido cagon no nos dijo una palabra. El prefería morir antes de decirle en donde estaba ella, así que lo tome del cuello y lo lancé a su ataúd y mientras otro de mis acompañantes lo sostuvo saque una sierra y le corte las manos y cerramos el ataúd; los gritos que salían desde ese cofre eran desesperantes, pero tanta bronca tenia dentro que lo disfrute hasta que se calmo, puse las manos dentro de una bolsa de tela la que empape de kerosén y queme fuera del cementerio.
Desde ese entonces no volvió a salir, lo mejor era mantenerlo vivo y cerrado para posteriores investigaciones e interrogatorios porque el sabia en donde estaba Vadu, pero aquel día nuestra tarea había terminado. Normalmente y hasta la noche de hoy, la bóveda de Perón esta custodiada por nosotros mucho mejor de cómo lo hace Norma Kennedy, que el día que esa vieja loca se interponga entre nosotros va a terminar siendo alimento.
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Ian Parod
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