| by Damian Parodi | |
| Published on: Jul 5, 2007 | |
| Topic: | |
| Type: Short Stories | |
| https://www.tigweb.org/express/panorama/article.html?ContentID=14439 | |
| En las pared detrás de mi escritorio se pueden ver varios diplomas colgados, universidades, cursos, premios, técnicos, doctorados, masters etc. Todos con el mismo nombre: Doctor Samuel Arturo Segura, ese soy yo, y todos esos títulos y diplomas me los gane por mi experiencia y por las horas y dedicación que yo mismo le puse a la odontología, por mas esta decir que soy odontólogo, uno de los mas famosos, uno de los mejores. En este momento estoy despidiendo a uno de mis pacientes, una simple caries que solucione con un simple y fácil tratamiento de conducto, he hecho tantos y tantos que los puedo hacer sin mirar o prestándole atención a otra cosa. Ningún paciente se quejo y ningún paciente sintió dolor nunca. La recepcionista hace pasar a una paciente nueva, alguno de mis tantos y conformes pacientes les habrá dado mi dirección o por ahí me conocía por mis logros etc, lo que si era cierto era que Maria Guadalupe estaba entrando a mi consultorio con la mejilla hinchada, roja y aparentemente infectada. Le pedí los datos, los cuales los anote en mi libreta y pidiéndole que abra la boca comencé a examinarla. Y encontré con horror lo que todo dentista nunca quiso encontrar en la boca de nadie el Síndrome Osteo-Molar de 3° grado, la situación era la siguiente, tenia la encía inflamada llena de pus, este pus no debía estar en contacto con otros dientes o se infectarían también, no se debía tragar o se infectarían los órganos internos. En otras palabras, tarde o temprano (si no era mañana el pasado) ese pus iba a salir, iba a infectar algo y Maria Guadalupe iba a morir y mi reputación con ella, estaba entre las espada y la pared, comencé a sudar, no sabia que hacer, si le decía que no podía hacer nada ponía en juego mi reputación y si hacia algo y cometía un error también ponía en juego todo lo que en mi larga vida conseguí cosechar, no se por que le dije que tomara un antinflamatorio y viniera mañana, por ahí tenia miedo de enfrentarme a esa muela ahora, así que logre extender la pesadilla hasta mañana, para tener tiempo para pensar, pensé egoístamente que por ahí la paciente fallecería hoy a la noche y mañana no tendría por que venir, mi sentencia estaba dictada, y mi trayectoria estaba en juego. La despedí esperándola mañana y prometiéndole que todo iba a salir bien hable con mi recepcionista y le dije que por hoy no iba a atender mas a nadie, estaba mucho mas que nervioso y preocupado, ya me veía en la calle, con todos los medios encima o peor aun, en la cárcel, cerrando las puertas me dispuse a ir a mi casa a descansar y a ver que podía averiguar acerca de lo que seria el ultimo diagnostico de mi vida. Llegue a mi casa y comencé a investigar acerca de la Síndrome Osteo-Molar de 3° grado, era muy poco común, solamente en la historia del registro de la odontología se conocían 15 casos, ninguno salió favorable y el ultimo data del año 1899 en Alemania donde un paciente falleció porque el dentista le extrajo la muela y el pus lleno la boca del paciente parte de la garganta, el paciente murió al otro día. Buscando una solución posible me fui a preparar una ducha. Se me ocurrió la idea, para investigar el problema debía ver como era la muela en conflicto, así que decidí extraerme la misma muela de mi boca, soy un dentista, y no por eso debo tener la boca perfecta. Tome todos los útiles que tenia en la casa, obvio que los mejores los tengo en el consultorio, y me dispuse a comenzar la extracción, prepare la jeringa con la anestesia y clave la aguja en la encía, pero antes de inyectármela pensé que corría el riesgo de perder concentración además de la sensibilidad de la otra mitad de mi rostro, así que opte por la dolorosa manera de arrancármela directamente, si, agarrar la con una pinza y tirar muy fuerte, y así, todo sea por la ciencia procedí a quitármela. Una vez que la arranque, quede tirado en el suelo del dolor, era impresionante, sentía toda mi cabeza latir, me puse de pie y escupí sangre en la pileta del baño, mire la muela con mi mano, era una muela trasera, era tan pequeña como mi uña del dedo meñique y tenia cuatro raíces, luego me mire la encía pero me fue imposible porque toda mi boca estaba llena de sangre así que deje la muela dentro de la pileta debajo de la canilla que goteaba y me dispuse a detener la hemorragia. No se por que se me quedo en la cabeza el ruido de las gotas de agua cayendo lentamente sobre la muela, lo que si sabia era que si no me hacia buches de agua y sal la hemorragia no se iba a detener. Tlac, tlac, tlac, los ruidos me acompañaron hasta el living, el pasillo y la cocina, abrí la heladera, tome la jarra de agua fresca, tiene que estar fría para que los capilares de contraigan, prevenir una hinchazón y sobre todas las cosas deje de sangrar, le cloque sal gruesa y comencé a mantener el agua dentro de mi boca el tiempo posible. Luego del segundo buche con agua la sangre se había detentido considerablemente, lo que si se detuvo por completo fue el tlac, tlac, tlac. En un primer momento creí que me habían cortado el agua, pero mi sorpresa fue que cuando me acerco a la pileta del baño la muela dentro de esta había desaparecido. ¿dónde podía estar? ¿a dónde podía haber ido? No se pudo haber caído dentro del caño puesto que las rejillas eran demasiado pequeñas. ¿qué paso entonces?. Escuche de pronto desde el living unos ruidos extraños, era como si alguien estuviera golpeando las uñas contra el piso de parque, me asomo a la puerta del living y lo escucho mas nítido. Sin prender la luz, tomo una linterna y alumbro el piso y allí estaba la muela, era mucho mas grande, tenia dos centímetros de alto y vista de arriba tenia el diámetro de una moneda de cincuenta centavos y lo peor de todo era que se movía, si, se movía, caminaba como una araña apoyada solamente sobre sus cuatro raíces. Me acerque lentamente para verla mejor y era algo increíble. La tome desde la corona y la vi de frente, seguía moviendo las patas como si fuese un insecto y en la parte delantera vi que tenia dos puntitos negros como si fuesen ojos. Creyendo que no habría ningún peligro la puse a caminar sobre mi brazo pero fue un error porque la muela clavo las raíces dentro de mi piel atacándome, luego la arranque de mi brazo con mi mano derecha y comenzó a apretarme los dedos, al final la lance lejos por el dolor, fue hasta la cocina patinando por el suelo con las raíces hacia arriba. Yo me escondí en el sofá y mire para la ventana que daba a la cocina. Solamente tenia la mesada a la vista con la jarra y el vaso de agua sobre esta, sabia que no debía entrar a la cocina porque no quería volver a cometer la el mismo error por curiosear, así que sabiendo que se iba a levantar la espere, no era tan difícil porque hacia mucho ruido al moverse y al caminar que yo sabia por donde andaba y si escuchaba con atención hacia donde se dirigía. Y así fue, escuchaba sus pasos sobre el mosaico de la cocina y después no lo escuche mas, ¿qué habría pasado? ¿se habría muerto por el golpe? ¿habría volado?, la verdad es que en ese momento no sabia si ponerme contento o preocuparme aun mas todavía. Cuando alcé la vista para ponerme de pie escuche el rudo de sus patas pero mas cerca, estaba sobre la mesada caminando, supongo que habrá escalado los aparadores de madera, sin prensarlo dos veces camine lentamente por debajo de la ventana, me dirigí a la cocina, tome la escoba y le di un escobazo aprovechando de que estaba de espaldas, creo que estaba de espaldas, a menos que estuviese caminando hacia atrás, no importa eso porque sea lo que sea fui yo en que erró el golpe y le di al vaso de agua que se volcó completamente sobre la muela. No se si habrá sido por la sal o por el agua o porque se enojo, o porque me vio indefenso o porque vio que al poder resistir un escobazo podía hacerme frente, que se yo, pero se agrando un poco ante mis ojos, era sorprendente, ahora era tan grande como mi mano, y si, eran un par de ojos los dos puntos que tenia sobre un lado, lo supe porque ahora eran mas grandes y me miraban, no solo eso, cuando me vieron se paro en dos patas y me mostró la parte inferior y tenia una pequeña boca y emitió un pequeño gruñido como si estuviese enojada, agresiva, violenta, yo estaba ahí parado, mirando, desarmado como esperando su turno cuando se volvió a colocar en cuatro patas y salto con fuerza hacia mi, cuando vi que se me venia encima me agache y golpeo contra la heladera y cayo sobre mi pierna, al verla recordé lo que hizo cuando era mas pequeña hace tan solo cinco minutos, así que me asuste y la empuje mas lejos aprovechando de que estaba todavía media desorientada luego del golpe. Me puse de pie y vi la heladera y tenia no solo un rayón sino también una gran abolladura. Mire otra vez a la muela que estaba contra la otra pared de la cocina otra vez parada en cuatro patas tomando impulso y salí corriendo de esa cocina infernal, mientras caminaba por el pequeño pasillo que divide la cocina del living escucho como otra vez erró el golpe golpeando levemente contra la pared de la cocina mas o menos a la altura en donde estaba mirando la heladera, no mire hacia atrás, no quería mirarla, entonces siento que me golpea la espalda con tanta fuerza que me tira al piso, se ve que el salto que esquive lo hizo para tomar impulso como sabiendo lo que yo iba a hacer. Mientras me repongo del golpe me intento poner de pie pero en un segundo ya sentía las raíces otra vez clavándose contra mi espalda, me puse de pie al final y di mi espalda contra la pared, mala idea porque nos dolió a ambos, o al menos a mi solo, seguía prendida a mi, así que me la arranque usando el borde del marco de la puerta del baño. La sentí como se arrancaba lentamente de mi piel así como sentí la sangre caliente cayéndome por mi espalda, lo único que recuerdo es que la oí caer al suelo y a penas escucho su caída salgo corriendo, salto el sofá y me meto por la ventana de la cocina, la muela no perdía tiempo porque estaba siempre detrás de mí, el primer salto lo dio para llegar al sofá, eso lo se porque cuando me di vuelta estaba paradita sobre las cuatro patas tomando impulso en la cabecera del sofá, en ese momento vuelve a saltar pero con tanta mala suerte que pega contra el marco de la ventana y cae dentro de la jarra de agua que estaba sobre la mesada al lado del baso con agua y sal que yo mismo tire hacia mas o menos tres minutos. Dentro de la jarra transparente la muela permaneció unos segundos, los suficientes para que yo pueda respirar, la jarra era de vidrio y debido a la densidad del agua no iba a poder tomar esos impulsos monstruosos, me acerque lentamente y la vi mas de cerca moviéndose, tratando de nadar. Parecía mas grande porque la veía a través del agua de la jarra pero después me di cuenta de que no parecía, era que se seguía agrandando, ¡era el agua la que la agradaba!, cuando llegue a esa conclusión ya era demasiado tarde, su corpulencia estaba quebrando las paredes de la jarra, yo comencé a caminar hacia atrás, pero sin dejar de vista la jarra que ya perdía agua por el costado de las paredes de esta. Cuando al final se libera de la prisión de cristal, lo primero que escucho luego del agua cayendo desde la mesada hasta el piso de la cocina es un gruñido mas fuerte como si fuera un maullido de un gato relativamente grande, vuelvo al living y la veo desde la ventana de la cocina, estaba parada en cuatro patas mientras se movía lentamente sobre si misma para poder mirarme, tenia los dos ojos ahora mas grandes que nunca, me miraban fijamente y los dientes que tenia en la parte inferior ya se veían de costado sin necesidad de que se pusiera en dos patas de nuevo, tenia el tamaño de un gato grande y antes que se me lanzara me encerré en el baño, estaba todo mojado porque deje la ducha encendida y la bañera llena de agua, luego siento el golpe en la parte superior de la puerta, supuestamente se habrá lanzado desde la ventana de la cocina. Escucho que desde el piso intenta empujar la puerta del baño, la intenta raspar con las raíces y con la corona pero no puede, además porque se la estoy y sosteniendo desde el otro lado, de pronto no siento mas accionar sobre la puerta sino que escucho que los pasos, que no eran pequeños, se alejaban. Luego de un rato, 2 minutos quizás, abro lentamente la puerta y miro hacia los costados, de la puerta del baño, no había nada, se habrá ido pensé, cuando escucho ese rugido que me helo la sangre de tal manera que no quería volver a escucharlo nunca, se metió adentro del baño, pensé, pero no, estaba en frente de la puerta del baño pero en el otro lado del living preparándose para saltar, ¿para que?, ¿quién me manda a mi abrir la puerta?, me decía a mi mismo en una milésima de segundo sabiendo que nunca iba a llegar a tiempo para cerrar la puerta por completo, la cerré de golpe pero la muela entro volando y me tomo la cabeza con las cuatro patas amarrándome desde la nuca y afrentándome guiando mi rostro hasta esa boca llena de dientes, yo la tiraba hacia atrás y atrás, estaba en el sueño panza arriba, a mi lado estaba la bañera llena de agua y la ducha abierta, comencé a golpear la muela contra la pared del baño mientras gritaba desesperado para sacar fuerzas de donde sea, era la muela o yo, sentí que el esmalte de esta salto un poco y note que eso la estaba debilitando, la pude soltar fácilmente, pero por mala suerte cayo dentro de la bañera. Me puse de pie y asustado comencé a caminar hacia la puerta de mi casa, en mi mente solamente estaban los estados que adquiría la muela cuando de mojaba con las gotitas de agua de la canilla, el vaso de agua con sal medio vacío y la jarra de agua llena, en mi mente calculadora pensaba que podía pasar cuando caía en una bañera llena de agua con una ducha constante. Fui hasta la puerta de mi casa y lentamente ubique la llave que la abría, mientras destrababa los cerrojos escuche como se rompía la bañera y los ruidos de las patas que fueron una vez “tic – tic” sobre el parque ahora era como si se cayera un televisor desde una altura de un metro, abrí la cerradura y la muela salió del baño con una fuerza increíble, era mas grande que un toro y también era grande su ferocidad, no llego a verme porque salí corriendo de mi casa, estaba por el pasillo del segundo piso y la muela logro romper la puerta de mi casa, era raro que ningún vecino saliera a ver lo que sucedía, mejor para ellos, pero mis problemas eran grandes, la muela siguió persiguiéndome, baje al primer piso como pude, para la muela nada era un problema, bajaba rompiendo cada cosa que se le ponía en el camino y porque el pasillo era demasiado corto, me corría en dos patas mostrándome la boca y sus enormes dientes, baje a la planta baja y la muela me tapo la salida a la calle, estaba acorralado entre la pared y la muela, no sabia que hacer, así que tome lo que mas tenia cerca, una manguera de incendios, la apunte a la boca y comencé a mojarla, impresionantemente pese a la presión era muy pero muy fuerte apenas reaccionaba ante el agua, de pronto comenzó a crecer lentamente y a rugir mas fuerte, vi como el esmalte comenzaba a desquebrajarse lentamente, luego abrió los ojos como si estuviese sufriendo y exploto, si, la muela exploto y volvió a un tamaño considerablemente menor, quedo en el suelo con las patas para arriba, no tenia el tamaño normal pero tampoco era esa bestia que me corría por el edificio. Me acerque a verla, no se movía y estaba muy gastada, yo me acosté en la pared respirando porque me deshice de la muela, pero pensando acerca de en que condiciones estará mi mente o que pasara mañana, no me importaba tanto eso cuando veía a la muela vencida, de pronto salto y me salto a la cara y me desperté al otro día, tirado en el baño, con la jeringa de la anestesia clavada e inyectada, se ve que ni llegue a sacarme la muela ayer a la noche. Me fui al consultorio un poco mas contento, la pesadilla fue tan real que tenia miedo de estar en mi casa mucho tiempo, pero mis sueños se fueron cuando la recepcionista me dijo que Maria Guadalupe ya estaba dentro del consultorio y preparada para la intervención. Entre y ahí estaba ella, lista para que todos nos fuéramos por el agujero. Me puse el delantal y anestesie la zona, tenia miedo, mucho miedo, tomo la herramienta para limpiar, es una pequeña manguera que lanza fuertes chorros de agua a una presión considerable que sirve para poder limpiar mas a fondo las cosas cuando me vino a la mente el sueño de ayer, era la misma muela, estaba ahí, clavada en el inmenso globo de pus que antes era la encía de Maria, la muela me estaba mirando, como diciéndome “mójame, mójame” tenia miedo, no solo por lo de la muela sino que también por lo de la operación, yo mientras limpiaba las demás muelas, no quería mojarla, pero mientras oraba que algo pasara llego el turno de esta. Acerque lentamente el chorro de agua a la muela cuando ¡no, no voy a mojarte, no serás la bestia que me persiguió ayer por veinte minutos!, y nervioso y con desesperación, clave el instrumento en la encía de Maria, esta se comenzó a hinchar mas y mas hasta que la muela se disparo de la boca debido a la presión que alcanzo dentro, junto con esta de la salió un chorro enorme de pus, todo quedo sobre la pared y el piso, me fije de nuevo la boca y la muela había salido junto con todo el pus que tenia alojado en la encía, asombrado limpie toda su boca, pare la hemorragia y la despedí diciéndole que todo había salido bien. En fin, ahora estaba tranquilo, respire profundamente el doble, en primer lugar porque había solucionado el primer caso en la historia del Síndrome Osteo-Molar de 3° grado, y en segundo lugar porque otra paciente mas se fue satisfecha. Cerré la puerta y me dispuse a limpiar el pus y la muela que habían caído en el suelo, pero sobre el piso solamente estaba ese desagradable liquido amarillento, la muela ya no estaba. « return. |
|