به وسيله Lautaro Errasti
نشر شده در: May 27, 2007
عنوان:
نوع: عقیده

Andan vagando por la ciudad. Abrigados por el sol o desolados por el frío. Buscan refugio contra la lluvia: se arrinconan en donde encuentren techo.
Duermen en cualquier lado, donde puedan. La calle le da su almohada a los perros abandonados.

Están a la intemperie. Comen y toman lo que tienen a su alcance. Juegan y se divierten como niños. Corren riesgos: cruzan sin mirar la calle, porque se manejan por instinto, y están expuestos a la inocente velocidad de los autos. Saben cuando deben ladrar.

Buscan amor, cariño y afecto, siguen los pasos de cualquier persona como tratando de decirle “quereme”. Solo pueden juntar el cariño que le demuestra la mirada de la gente que pasa. Hay veces en las que almas generosas les dan un plato de comida y algo de tomar.

Esperan a cualquier persona, solo para demostrarle que ellos tienen amistad, amor y cariño para entregar. Hay veces que se acercan con miedo, pero con una mirada llena de ternura. Algunos son llevados por familias y otros son víctimas de la indiferencia.

Le dan a la calle escenas de lástima. Su mirada es común, pero para las personas es como una mirada triste. Algunos están lastimados, otros enfermos y otros sanos. Pero duele verlos a todos presos del descuido, del abandono.

Se despiertan a la mañana y duermen de noche. A veces duermen todo el día. Y sueñan con que alguien se los lleve y les de la ternura y el cariño que se merecen. En sus ilusiones dibujan una casa adornada con caras sonrientes y caricias permanentes.

Con las orejitas bajas pasean por la ciudad, inofensivos. Los autos y las personas los ven pasar y sienten lástima al verlos descuidados. Pero no se detienen. Algunos sí. Y los perros siguen su camino, que no tiene un rumbo fijo, pero siguen.

Ellos no saben nada. No poseen el don del saber. Pero sí tienen sentimientos. Y los demuestran. Reflejan lo que sienten cada día que pasa el sol y la noche y nadie viene por ellos. Con solo mirarlos un segundo se puede oír un “te quiero, queréme”.
Es una dura realidad la de los perros abandonados en la calle, muertos de frío, llevando una vida de abandono y descuido y alimentándose de la generosidad de algunos. Es triste ver que esos perros buscan salir de eso y lo buscan a uno.

Duelen además las noticias que informan el maltrato hacia esos perros ya que ellos no se lo merecen. Son perros inofensivos. Muchas veces también dan ganas de llorar cuando se escucha que un perro ha muerto por desnutrición.

Las personas tienen que empezar a pensar en ellos. Debe haber leyes que los protejan. Que los coloquen en una perrera. Que le den asistencia, comida, techo y estén cuidados por los veterinarios. Porque ellos no merecen estar abandonados.

¿Por qué no se actúa para que se mejore la situación?. Los hechos son más importantes que los dichos. Y los perros no quieren esperar más para que el frío del invierno se les acabe porque estén en una casa con una estufa que les de calor.


« بازگشت.